El punto es engañarte, aunque sea tan solo un segundo. Engañarte para que puedas ver lo que en ningún lugar se ve. Que tu ira, esa que te hace gritar y perder la esperanza, se disuelva anque sea solo un segundo. El punto de enganarte es darte una posibilidad, una oportunidad, un momento de paz y libertad, para volver a creer.
Pero lamentablemente... la realidad. Tal vez no haya punto.
